
Despertar, abrir los ojos y empezar a soñar, recorrer el espacio con recuerdos, con sentidos,. Ver el amanecer y sentirse vivo un día más.
La espera sigue, éste presente se determina por la memoria, por los pensamientos y las sensaciones de aquél día. Hay uno más mañana. Se fortalece la espera, pero se desvanece, envejece el propósito.
La dicha no está intacta, el recuerdo se marchita, prevalecen pocas cosas. El sentido del olvido sí sigue intacto, pero no hay señal de que comience, y la realidad inunda de dudas, no deja trabajar más a la ilusión, la magia comienza con sus miedos, ya no hay alimento de lo que soñaba. Y ya no espero a que llegue, espero que no deje de pasar. Algo me dice que se esta terminando, pero cada mañana abro los ojos y sueño otra vez, transcurre el día y sigo con el mismo deseo. Llega la noche y se despide otro día que pasé esperando. Y tengo miedo de dormir demasiado, de no estar despierta para cuando suceda, pero durmiendo tranquilizo al tiempo, porque descanso de esperar.
Un día mas y me encuentro con los ojos bien abiertos para no perderme verte llegar.